Marta Vasallo escribe sobre Clara de Noche. (Publicado en “El Espejo”, octubre de 2001).
(Colaboración de A. S. E. S. para el 11° Curso de formación de multiplicadores de la acción educativa frente al S.I.D.A de la Sec. de Educación del Gob. de la C. A. de Bs. As.)
Página/12, el de las tapas certeras e irreverentes, no es un diario como los demás. Todos los días desde sus páginas nos miran los rostros para siempre jóvenes de los desaparecidos. Es el diario que compramos cuando la vulneración de derechos humanos, las manifestaciones omitidas, las tropelías de la jerarquía eclesiástica, se ponen en el primer plano de la polémica.
Los viernes saca un suplemento, Las Doce, donde Marta Dillon, María Moreno, Moira Soto, no se esfuerzan por disimular su feminismo ni se molestan en no resultar irritantes a los siempre vigentes criterios del machismo. Los jueves saca un suplemento juvenil que se llama NO. En su contratapa el varonil –aunque no juvenil- trío Trillo-Maicas-Bernet deja bien sentado que no hay irreverencia ni juventud que pueda con ciertos valores consagrados
La historieta Clara de Noche está protagonizada por una mujer joven que tiene un hijo pequeño -Pablito- y vive de la prostitución. Clara es la perfecta fantasía masculina impuesta por el statu quo , por lo pronto en su físico y modo de vestir; también en su absoluta ausencia de vínculos con ninguna otra mujer, ni siquiera con las compañeras de actividad. Sólo se ven las esposas obesas y celosas de sus clientes, excepcionalmente se le acerca una clienta, que quiere remedar con Clara una relación lesbiana porque, el lesbianismo, está de moda. Entre los compañeros de Pablito no hay una sola nena. Clara no tiene detrás ni proxenetas, ni empresarios, nunca se cruza con un policía, no paga coimas: es una fantasía pura. Pero que sirve para corroborar que los hombres sólo piensan en el sexo y las mujeres en el dinero, que las mujeres son todas prostitutas y las peores son las que no se reconocen así, y demás tranquilizadores lugares comunes. Clara es sabia, no tiene pajaritos en la cabeza, sabe satisfacer, no aspira a nada diferente. Cumple con la consigna del tango: Y que digan los muchachos, es una buena mujer.
Cuando clientes matones estafan a Clara, cuando un marqués coloca el trasero de Clara como trofeo en una pared de su residencia, donde todos los visitantes lo reconocen, cuando un sádico logra que le devuelva el dinero que es el único que había recibido en la noche…¿se supone que los progresistas tenemos que reírnos? ¿Por qué las veleidades clasistas del trío autoral se ponen de manifiesto con la clienta lesbiana y tilinga, y no con la multitud de clientes masculinos -siempre con hambre atrasada- presentados como víctimas de sus esposas? Misterio absoluto. En más de diez años, nunca se ha respondido ni publicado un sola de las múltiples cartas, denuncias y protestas que se han enviado al diario a propósito de la abyecta historieta.
Es probable que el trío Trillo-Maicas-Bernet no haría chistes a costa de discapacitados, desocupados o desaparecidos. Por eso, desde Página/12, Clara de noche nos recuerda que hacerlos a costa de las mujeres sigue siendo la prenda de unión entre jóvenes y viejos, clasistas y conformistas, iconoclastas y conservadores.
(Fuente: RIMA)

