“Un grupo de especialistas en género discutió si es posible aceptar la prostitución como una salida laboral o si siempre implica violencia sexual. (…) Chejter, quien ha realizado varios trabajos sobre la prostitución infantil y está por publicar una investigación sobre los clientes de prostitución, señaló primero que había que pensar que el consentimiento que puede dar una mujer que se prostituye tiene vicios por el contexto de vulnerabilidad social del que en general proviene quien se gana la vida de esa forma, retomando así uno de los argumentos que había esgrimido un día antes, en una clase magistral, la estadounidense Catherine MacKinnon, asesora especial en Cuestiones de Género para el fiscal de la Corte Penal Internacional. “¿Yo pregunto a toda la audiencia en qué mundo queremos vivir? ¿En uno en el que se generalicen las relaciones humanas prostitucionales, en el que el intercambio de afecto, de amor erótico, se traduzca en un pago unilateral del que tiene poder? Si es así, estamos frente a un contrato y lo tenemos que meter en el Código Comercial”, argumentó Chejter, directora del Centro de Encuentro Cultura y Mujer (Cecym). Chejter también advirtió que el problema de la prostitución “está desapareciendo de la escena política, académica y mediática” en el país, tapado por el debate y la discusión sobre la trata.”
La nota completa, por Mariana Carbajal, en la edición de hoy de Página/12.

